Las empresas, cajas sin sorpresas.

Resumir por qué las empresas son una caja no es un trabajo menor, pero básicamente podria enunciar algunos puntos comunes a todas ellas: (y a estas alturas lo hago por amor al arte, digamos) 
  1. Consideran a las personas como objetos que rinden una X cantidad de producción a una Y cantidad de dinero. El empleado ideal es el que cumple con la inecuación X > Y.
  2. No aceptan que nada ni nadie se salga del libreto asignado: todo cambio, opinión o ligero atisbo de contar con una persona que piensa y toma decisiones por si misma es un peligro de magnitud y debe ser aislado, negado o eliminado a la brevedad.
  3. Hacen del lema “nadie es indispensable” su piedra angular. (En versión vernácula: La maquina de hacer chorizos no distingue de donde provino la carne, todo chancho sirve para un embutido).
  4. Su arquetipo ideal de “recurso humano” es sumiso, manso, acepta la ley del matarife sin cuestionar, sea por necesidad económica, por ingenuidad o por simple servilismo.
  5. Temen más al inteligente que al desleal, como también prefieren al trepador antes que a aquel que tiene convicciones y moral propia. Tanto el desleal como el trepador son predecibles y manejables (sea con dinero o con astucias varias), mientras que el inteligente puede ser impredecible, y el honorable es inmanejable.
Para no extenderme demasiado, creo que puedo dejar de listar cuestiones, con 5 suficiente.
Antes que alguien alegue “eso pasa en empresas grandes”, he trabajado en multinacionales gigantescas, en medianas empresas y en pequeñas startup, y en todas vi las mismas situaciones.
Los meritos no existen, el que piensa es peligroso, y el que quiere un salario acorde a sus capacidades está loco de atar, se paga lo que dice “la media del mercado” y listo.
 
No por casualidad, en estos tiempos, soy desocupado por elección.

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