Category Archives: Humor

Costumbre alemana

Otto y Fritz trabajaban en una fábrica donde robaban piezas para hacerse un cochecito artesanal con el que disfrutar con Helga y Eva en el campo. Cuando tuvieron todas las piezas en su poder, Otto, el experto, se retiró a su casa e inició la tarea del montaje del automóvil. Pasaron los días y el coche no aparecía. Fritz perdió al fin la paciencia y le interrogó por teléfono. Y Otto confesó: “He armado el automóvil cincuenta veces y siempre me sale un cañón antiaéreo”.

Barbi superestar…

Taken from a C source code from 1994:

My sister and I were driving along the other day when she asked me, what
would I like for my computer.
I thought long and hard about it, and came up with the following
hypothesis. When a girl gets a Barbie doll, she then wants the extra
ballgown for the doll, then the hairbrush, and the car, and the house,
and the friends etc.
When a guy gets a computer, he wants the extra memory, the bigger
hard drive, the maths co-pro, the better motherboard, the latest software,
and the bigger monitor etc.
I told my sister all of this, and finished up with : “So as you can
see, computers are Barbie dolls for MEN!
She called me a chauvinist. And hit me. Hard.

– Grant Smith, aka DENTHOR of Asphyxia

Siempre presentes

El gallego Pepitín fue de vacaciones a un albergue juvenil. Apenas llegó, acomodó sus cosas. Con mucho cuidado, sacó dos ladrillos de su mochila y los colocó sobre la mesita de luz. El instructor le preguntó:
¿Qué son esos ladrillos, Pepitín?
-El retrato de papá… el retrato de mamá…

Son como niños

Un avión cargado de gallegos atravesaba una terrible tormenta. Los gallegos corrían de un lado a otro y hacían peligrar aún más la estabilidad del avión y la vida de todos.
De pronto, cesó súbitamente el alboroto. Entonces, el capitán preguntó a la azafata:
¿Cómo hizo para hacerlos callar?
-?Sencillo! Abrí la puerta y grité: ?Recreo!

Alta estrategia militar

El pelotón de soldados gallegos tiene como misión inutilizar la estación de trenes más cercana. Para ello les han dado apenas siete minutos.
A los cinco minutos y medio regresa el pelotón y se presenta ante el capitán. Grita el sargento:
?La estación ha sido inutilizada, mi capitán!
-?Ah, muy bien! ¿Cómo habéis hecho?
?Hemos comprado todos los pasajes que había en la boletería de modo que ya nadie podrá tomar allí el tren, capitán!